CAPITULO 28
Pudo reconocerla a pesar de lo mucho que había cambiado. Su cabello era ahora completamente gris, y su rostro tenía un rictus de tristeza que le añadía por lo menos veinte años, a pesar de que tenían casi la misma edad.
Era Lisie
- ¿Qué diablos es esto? -dijo Iliana cogiendo la del brazo inerte y obligándole a darse la vuelta. ¿Qué demonios haces aquí? ¿Cómo te atreves?
-Lo siento señorita Iliana, -dijo Lisie presa de la ansiedad. -Se lo, ruego váyase, no debería estar aquí. Váya