Por la mañana cuando Iliana bajo al salón , todos estaban ya desayunando. Los hombres se levantaron cuando entró en la pieza, y William se apresuró a apartarle la silla.
- ¿Has dormido bien querida? -dijo mientras le besaba la mejilla castamente.
-Estupendamente gracias querido- dijo ella sonriendo para salir del paso. -Hace un día precioso, ¿no es cierto? - Continuó.
-Pues yo espero que no hayáis dormido demasiado, los recién casados deben estar por la labor. - Dijo Alexander desde la cab