VI
—No sé de quién me hablas, Jan.
—Por favor, Bastian, anoche te vimos correr como un ratoncillo en una jaula; Dios sabe por qué luego te adentraste en el bosque, y te perdimos el rastro. Te pedí que no salieras de tu cuarto, la oscuridad acá es muy peligrosa. Fuimos algunos a buscarte para traerte de vuelta, al no hallarte regresé a tu cuarto y ya estabas ahí dormido, pero parece que fue él quien te encontró primero. —Jan suspiró con molestia—. Por favor ponte la ropa deportiva y ve a la cla