IXX
Elis caminaba de puntillas, mientras dirigía a ese que le había descubierto en su misión de robar pan. Llegaron a una parte muy alejada de la mansión, más allá de las habitaciones, los salones y los cuartos de trebejos. Un lugar muy apartado donde casi nadie iba, más por el susto de encontrarse un bicho enorme, o de ver los huesos de algún desafortunado que haya vivido ahí, y no hubiese tenido forma de salir. Esa edificación, se decía, escondía muchos secreto.
Por fin la caminata los llev