Mundo ficciónIniciar sesiónHabían torcido la verdad teológica para adaptarla a la conveniencia perfecta de sus vicios corporales. Catherine lo contemplaba con una sonrisa amarga; el monstruo en el que se había convertido comprendía las reglas de ese juego. Todo era, al fin y al cabo, un burdo manejo de poder que muchos deseaban y que solo los más despiadados lograban conservar a través de los siglos.
—Espere aquí, invitada —dictaminó uno de los







