Mundo ficciónIniciar sesiónVlad recordaba las noches en que la observaba dormir en el palacio real, contemplando las líneas finas de su rostro pálido bajo la luz de la luna. Había en ella una grandeza corrupta que lo fascinaba, una frialdad que reflejaba su propia eternidad desértica. Pero esa fascinación no nublaba su juicio de guerrero antiguo. Sabía que si le entregaba su nombre, le entregaba el arma con la cual ella podría encadenarlo a su voluntad por el resto de lo







