—Cásate conmigo, Victoria.
Estaba completamente paralizada. No sabía si había escuchado bien, pero su mente no dejaba de repetir aquellas tres palabras. “Cásate conmigo”, eso era lo que había estado buscando. ¿Pero cómo era que sucedía tan rápido?
Massimo tampoco podía creer que aquella propuesta hubiese escapado de sus labios. Desde su divorcio se había prometido no volverse a casar, sin embargo, parecía que a su corazón se le había olvidado.
«¡Es un error!» una vocecita escandalizada se lo ad