Dante llegó al departamento por la madrugada, después de tomar una copa con Alice, se sentía exhausto después de un largo día de trabajo.
Al abrir la puerta, notó algo inusual: prendas de ropa esparcidas por el suelo, formando un camino desde la entrada hasta la habitación de Dina. Frunció el ceño, confundido por un momento, hasta que cayó en cuenta de lo que estaba viendo.
— Tanya —murmuró para sí mismo, reconociendo que todas las prendas eran femeninas.
Por lo visto, a Dina se le había olvid