En la majestuosa mansión de los Damasco, Dina se encontraba sentada en el jardín, intentando procesar los eventos de los últimos días.
El escándalo de Arien había estallado como una bomba, sacudiendo los cimientos de su vida aparentemente perfecta. Estaba sumida en sus pensamientos cuando una de las criadas se acercó a ella.
— Señorita Dina, su padre la espera en su despacho, dice que es urgente.
Dina asintió, levantándose con un suspiro, sabía que esa conversación era inevitable, pero eso no