Donatello no se daba por vencido en su cortejo hacia Vanessa, cada día, un suntuoso ramo de rosas rojas aparecía en la puerta del departamento de Katrina, donde él creía que ella vivía, cada flor era una silenciosa declaración de intenciones, una muestra de su perseverancia.
Vanessa se sentía dividida, por un lado, los audaces gestos de Donatello la halagaban, despertando un anhelo que creía olvidado, pero por otro, la sombra de Dante aún pendía sobre su corazón, era un recordatorio constante d