Alexey
Creo que estaba pagando todos mis ataques injustificados de ira. Ahora me parecía extraño, pero me controlaba para poder controlar a mi mujer. No conocía esa faceta de ella, aunque la entendía a la perfección. Ahora no sabíamos dónde se encontraba Perla. Los agentes interrogaban a las dos mujeres que, por rabia, Mapa se abalanzó sobre ellas en presencia de la policía. Yo quedé un poco maniatado por Gabriela, quien se había prendido de mi camisa.
—¿Hija? —Mi tío ingresó.
—¡Papá!
José le a