Ernesto
Una vez sin la mirada de la familia, mientras caminaba hacia la habitación donde se encontraba Gabriela, me detuve. Samuel se levantó y suplicó por la vida de un ser que puede no ser suyo, mientras que yo, sin pensarlo mucho, maté al mío. No sé hasta cuándo pueda seguir con el remordimiento.
Ángel… Lamento el daño causado, tú solo esperabas un apoyo de mi parte. —Por eso me miraste esa vez en el cuarto, cuando nuestra madre nos encontró hablando. Tu mirada solo era, apóyame… la misma mi