Ramsés tenía una hermosa sonrisa de satisfacción en los labios al ver lo que su cachorrita acababa de hacer. Ella se había defendido de manera espléndida, aunque pudiera parecer un poco extremo, pero la verdad es que ella nunca se había defendido en su vida y ahora tenía el derecho de hacerlo de la manera en la que se le antojara.
_ Dimitri, ven a recoger la basura, y dile a Martina que venga _ dijo Ramsés a través del teléfono celular.
El pobre asistente estaba aún en el vestíbulo, había tenido