El tipo abrió la boca, quería decir algo, pero no le salieron las palabras. Vio la furia en los ojos de Gabriel, esa clase de autoridad que retaba a cualquiera a desafiarlo. Tan solo la presencia de Gabriel era intimidante.
Isla se quedó paralizada. también quiso decir algo, pero prefirió no hacerlo. La mirada de Betsy iba de uno a otro, con los ojos abiertos de par en par por la sorpresa, todavía con la copa en la mano.
—Cielo —dijo Gabriel en voz baja—. Ya nos vamos.
Fijó la mirada en la de Is