—Delphine, te pasas. ¿Viste la cara de Isla? Estaba indefensa —dijo Sia, bebiendo su cóctel con una sonrisa de satisfacción.
Mia se rio entre dientes.
—Eres una genio. Y gracias. Te agradezco tanto que pusieras a esa sanguijuela en su lugar. ¿Le viste la cara? Nunca olvidaré esa expresión.
Delphine inclinó la cabeza, curvando los labios en una sonrisa presuntuosa.
—Eso fue solo el comienzo. ¿Creyó que podía quitarme lo que por derecho me pertenece y que yo me quedaría aquí de brazos cruzados?