Mercy estaba de pie ante el tocador, rozando con las yemas de los dedos la madera fría. Se observaba en el espejo con una intensidad silenciosa y escrutadora, como si intentara hacer encajar a la mujer reflejada con la vida que llevaba ahora.
Llevaba puesto un suave vestido blanco de fino encaje de algodón, una prenda delicada y clásica. Aurelian se lo había regalado el día anterior sin más motivo que el deseo de verla sonreír.
Al cruzarse con su mirada, se dio cuenta de que lo había logrado; so