Capítulo 366
A la mañana siguiente, Aurelian no tuvo mucha opción. Sebastian y Kenneth, con el respaldo entusiasta de Elara, habían decidido que ellos tres debían encargarse personalmente de los anillos de boda.

—Nada de esposas —declaró Sebastian durante el desayuno—. Este es territorio de hermanos.

Aurelian intentó protestar, pero bastó una mirada de Mercy, tierna, esperanzada y claramente encantada con el ambiente familiar, para hacerlo callar. Así que ahí estaba, vestido con un impecable traje gris carbó
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