¿Por qué no decía nada? ¿Por qué se quedaba ahí parado, callado e indescifrable? Aquel silencio era peor que el enojo. A Isla se le detuvo el corazón.
Lo había llamado Gabby. Se le había escapado; era su apodo favorito para él. Un nombre que alguna vez se sintió natural, cuando eran niños. En aquel entonces, él nunca se quejó; solía sonreír cuando ella lo llamaba así. Pero, en algún momento del camino, él puso ese nombre bajo llave y permitió que solo Delphine lo usara. Esa idea hizo que se le r