En cuanto salieron del penthouse, todo a su alrededor pareció organizarse con una intención más clara.
El descenso en el ascensor privado fue silencioso, pero apenas las puertas se abrieron al vestíbulo subterráneo, Mercy notó la diferencia. El equipo de seguridad ya estaba apostado. Hombres de traje oscuro estaban distribuidos en distintos puntos, alertas y tranquilos, atentos a todo lo que los rodeaba.
Afuera, un convoy de vehículos de lujo los esperaba con los motores en marcha. Al frente iba