Mercy salió de la habitación y se detuvo un instante en el umbral antes de entrar a la sala. Se veía... transformada.
El vestido que llevaba era azul medianoche, profundo e intenso, casi negro a primera vista; pero, cuando la luz lo tocaba, el color revelaba toda su profundidad. Era un diseño de hombros descubiertos que dejaba a la vista la línea suave de sus clavículas y la curva elegante de sus hombros. La tela le envolvía el torso con un corte estructurado, le ceñía la cintura a la perfección