El desayuno terminó, pero el ambiente entre ellos no volvió a la normalidad.
Mercy seguía de pie junto a la isla de la cocina cuando Aurelian dejó su taza con una calma deliberada. Parecía tranquilo, pero su mirada tenía algo decidido, como si ya hubiera tomado una resolución.
—Mercy.
Ella alzó la mirada enseguida.
—¿Sí?
—Quiero que te mudes a mi habitación.
Las palabras eran sencillas, pero el impacto no.
Sus dedos se tensaron apenas contra el borde de la encimera. Había esperado muchas cosas d