—Como les decía —continuó Gabriel.
Se reclinó despacio en su silla y cruzó los brazos. Su postura parecía relajada, pero todos en la sala percibían la amenaza velada tras su expresión serena.
—Ayer, durante nuestra reunión aquí —dijo con voz pareja—, recibí un mensaje muy desagradable de un número desconocido.
La sala quedó en silencio.
—Alguien amenazó a mi familia.
Una conmoción contenida recorrió la sala de juntas. Algunos contuvieron el aliento. Otros se enderezaron en sus asientos. Unos cua