John estaba sentado en silencio detrás de su gran escritorio de madera, en el despacho de su casa. El silencio pesaba en la habitación. Las cortinas gruesas del despacho estaban corridas a la mitad y dejaban entrar una luz suave que intentaba aliviar la tensión, pero ni siquiera eso bastó.
Mia y Landon estaban sentados uno al lado del otro en el sofá largo frente a él. Stone permanecía de pie cerca de la puerta, con la postura recta y serena, las manos a la espalda.
Nadie hablaba. El silencio se