John se levantó, como si ya no pudiera seguir sentado. Tenía la cara tensa y los pensamientos pesados. Tomó su celular y caminó unos pasos para apartarse antes de hacer una llamada rápida.
—Sí, soy yo —dijo en voz baja pero firme—. Pásamela.
Colgó la llamada y se volteó hacia Gabriel. Sin decir una palabra más, estiró la mano y le pasó el celular.
—Esto es todo lo que puedo hacer por ti —dijo John con suavidad—. Habla con ella. Por ahora.
A Gabriel le temblaron un poco las manos al recibir el ce