—Chris, cancela todas mis reuniones hasta nuevo aviso —indicó Gabriel por el celular, en un tono firme.
—Otra cosa… —agregó, haciendo una breve pausa mientras se giraba hacia la ventana—. No voy a estar disponible por un tiempo. Una semana, tal vez. Encárgate de todo allá. Bueno, hasta luego.
Colgó la llamada y dejó escapar un suspiro suave, con la mirada perdida en la ciudad allá abajo.
Hacía tres días que él mismo se ocupaba de cuidar a Isla. Aunque aún sufría episodios de náuseas matutinas, m