Tara despertó temprano, con el cuerpo todavía dolorido del entrenamiento del día anterior. Cada músculo le recordaba los innumerables golpes que había recibido tanto de Rhidian como de Bella. "Sobreviví," pensó, con una mezcla de alivio y resignación mientras se levantaba.
El claro estaba envuelto en una suave neblina, el aire fresco impregnado de los sonidos del bosque. Tara encontró a Bella junto a un fuego pequeño, ajustándose la capa mientras murmuraba algo en voz baja.
—¿Vas a ignorarme