El grupo había pasado días explorando las ruinas bajo el castillo. Los misterios que envolvían aquel lugar parecían inagotables, y cada nuevo descubrimiento planteaba más preguntas que respuestas. La tensión de los enfrentamientos recientes se había disipado un poco, y los chicos comenzaban a encontrar momentos de alivio en medio de sus investigaciones.
“¡Esto no tiene sentido!” exclamó Bella, dejando caer un libro polvoriento sobre la mesa. “Estos textos están escritos en un idioma que apenas