La mansión estaba envuelta en un silencio pesado mientras Tara permanecía en la biblioteca, rodeada de libros antiguos que Rhidian y los demás habían encontrado. Algunos estaban escritos en idiomas que no podía entender, pero un ejemplar en particular captó su atención. Era un diario viejo, cubierto de polvo, que parecía haber sido olvidado durante años.
Con las manos temblorosas, Tara abrió la portada. Sus ojos se fijaron en las primeras palabras escritas con tinta desvaída:
"A mi pequeña chis