Salvatore despertó, se duchó y salió esa mañana en busca de sus pequeños que esperaban por él para llevarlos al colegio, llegó y los grandes portones de la villa estaban con seguridad,
El encargado se acercó y vio que era Salvatore quien estaba ahí esperando.
— Buenos días señor De la Rosa.
— Hola Ciro, ¿Me dejas pasar por favor.?
— Lo siento señor De la Rosa, pero estoy dejando todo en orden, los señores salieron de viaje.
Esa noticia fue como un valde de agua fría para Salvatore.
— ¿ Como que