Antes del duelo, en el pabellón de los invitados:
—En el fondo lo sospechaba.- susurró Assian, inclinándose para besar su hombro desnudo, mientras la estrechaba entre sus brazos.
—¿Hmm?- preguntó ella adormilada.
—Desde que te conocí sospeché que podíamos estar emparentados. Era imposible que hubiera otros lobos en el Continente sin que fueran parte de mi familia.
—No somos hermanos.- masculló ella irritada.
—Y doy gracias a los dioses por ello, pero si somos una especie de primos.
—Lejanos.