—¿Donde está tu señora?- interrogó Umara al rebelde que aún quedaba vivo, prisionero dentro de una cárcel de hielo.
Habiéndo curado a Sarab, Umara le pidió a Mem que regresara con Cítiê y ella al campamento, las chicas protestaron, por supuesto, no deseaban bajo ningún concepto abandonar a Umara.
—Por favor…puede que Burya y Zai necesiten refuerzos, además, si cuatro fieras hambrientas no pudieron devorarme, dudo mucho que Cassandra tenga mejor suerte.
Tras varias protestas y muchas quejas, las