El ejército enemigo atacó en la madrugada.
Alessios las había prevenido, ya que había sido capaz de escuchar el estruendoso ir y venir del enemigo preparándose. Las mujeres habían estado listas para el combate, habiendo cambiado sus pesados y lujosos vestidos desde hacía semanas por ropas de hombre, mucho más ligeras y prácticas para la batalla.
Habían acordado mantenerse rodeando su carpa, ya que a Sarab no se le permitía utilizar su don y por lo tanto se le había convencido de quedarse dentro