Mientras la mentira de Alessandro se asentaba en la sala de espera del hospital —calmando a Ricardo y Guillermo pero intensificando las sospechas de Emilio—, Luca regresaba a la suite presidencial del St. Regis. El sol de la mañana entraba a raudales, pero él se sentía como si estuviera en una noche perpetua después de su visita al hospital.
Alessandro llegó poco después, habiendo manejado la situación en