—No le digas a mi hermano lo que acaba de pasar.
Mientras me subía los pantalones, Lucía me dijo: —Por supuesto que no se lo diré, pero lo hiciste muy bien.
—No solo debes ser así conmigo, también tienes que actuar igual con Luna.
—Cuanto más atrevido sea un hombre, más lo aman las mujeres.
—Incluso, a veces algo de picardía en tanto coraje es necesario.
Con un tono algo decepcionado, le pregunté: —¿Todo esto lo haces solo para ayudarme a abrirme un poco más de mente?
—¿Qué crees tú? ¿De verdad