Sentí una oleada de náuseas en el estómago al escuchar esas palabras.
Había algo en todo esto que me hacía sentir profundamente incómodo.
Este hombre, Eric, no solo planeaba divorciarse de su esposa, lo cual esto ya era bastante retorcido, sino que, además, ¿por qué me estaba contando a mí todos estos íntimos detalles? ¿Acaso veía a su esposa como un simple objeto de placer?
Por más que su actitud me disgustara, no podía decir nada en lo absoluto.
No tenía opción alguna. Era evidente que tenía q