Viviana me dio una cachetada en la rostro:
—¿En qué estás pensando? Estás muy distraído.
—En nada —respondí, sin querer hablar sobre eso.
Viviana enseguida retiró el pie:
—No necesitas seguir masajeándome. Mejor hazme un examen, esto es lo más importante. Si no logro que mi cuerpo se ponga bien, Mikel seguro pensará que estoy mintiendo, y entonces serás tú quien pague las consecuencias.
No pude evitar hacer un comentario sarcástico:
—Eres una chica cruel, ¿no podrías buscar a otra persona? Mikel