En esa etapa de la vida donde la adolescencia da paso a la adultez temprana, tanto hombres como mujeres están plagados de una curiosidad casi febril por el cuerpo del sexo opuesto. Esa fascinación absoluta por lo desconocido, ese anhelo incesante por explorar los misterios de la intimidad, arde como un fuego subterráneo que busca con ansias una salida.
De no ser por esta atracción irresistible, ¿cómo explicar que tantos jóvenes, aún inmaduros, se aventuren a probar el fruto prohibido antes de ti