—Está bien, está bien, ya sé que todo esto es culpa de Viviana, pero al fin y al cabo, ¿ustedes no son buenas amigas? Si algo le pasara a Viviana, ¿de verdad no te sentirías triste en lo absoluto?
Esta vez, María no dijo nada al respecto, porque realmente no sabía cómo replicarme.
Aunque se negaba a admitirlo en ese momento con palabras, solo ella sabía lo mucho que le preocupaba la seguridad de Viviana.
María no quería mostrarlo frente a los demás, pero en lo profundo de su corazón, nadie la co