—Ella es Carla, ella es la mejor amiga de nuestra jefa—, le expliqué en detalle a mi cuñada y a Luna sobre la identidad de Carla, luego me acerqué silencioso a la puerta y la abrí.
En cuanto Carla entró, el corazón comenzó a palpitarme a mil:
—¿Dónde te has lastimado? ¿Sigues bien en tus funciones principales? ¿Todavía puedes...?
Carla vino urgente acompañada de la jefa.
Y con mi cuñada y Luna allí, ella no dejó de tocarme de esa manera tan sucia, lo que me hizo sentir tremendamente incómodo y a