Me reí directamente.
¿Acaso esta mujer pensaba que no podía vivir sin ella? ¿Ahora se pone a hacerme el papel de estar en control?
No sabía que, en realidad, no me importaba ni en lo más mínimo.
Pero tenía que hacerme el pendejo, porque si no, ¿cómo podría seguir provocándola?
Así que le respondí: —Claro que no te voy a bloquear, fue un error, lo que paso fue que accidentalmente eliminé tu contacto.
María: —¡No te creo ni una condenada palabra!
Con una sonrisa nerviosa, le respondí: —Lo que te d