Se dice que las mujeres que saben cómo hacerse las mimadas y las más caprichosas son las más afortunadas y las que terminan consiguiendo siempre lo que quieren, y pues María pensaba que, sin duda, la suerte de su madre era un buen ejemplo de todo ello.
Su padre le cumplía todos los caprichos y hacía todo lo que ella decía, la consentía como a una mocosa de 5 años.
Se contaba que, cuando Alodia dio a luz a María, el dolor que sufrió durante el parto fue tan intenso que juró que no tendría otro h