—¡Si no lo haces, seguro que te arrepentirás!
La última frase de María no era una amenaza, sino una afirmación tajante.
Y, además su tono estaba lleno de una presión inmensa.
Eso hizo que me diera aún más miedo, si llegara a saber lo que había pasado entre Carla y yo.
Pero en el fondo, sentía una mezcla de frustración y enojo.
Estaba tan molesto y con tanto coraje que casi deseo agarrar a esa mujer y abofetearla dándole así una lección de una vez por todas.
—Pero si voy directamente y le digo a