Viviana no se atrevió en ese momento a decir nada más.
Conocía perfectamente a ese hombre, y cuando él le hablaba con un tono autoritario, sabía que no se trataba de una simple disputa en la que pudiera hacer un simple puchero o cambiar de actitud.
Mikel estaba siendo muy paciente con ella, pero le estaba dando una última advertencia. Si ella no se comportaba y seguía desobedeciendo, lo que le esperaba sería una tormenta imparable.
Viviana estaba furiosa, pero también se sentía bastante impotent