¡Ja,ja,ja! ¿Es que esas mujeres que me envidian tienen acaso mi figura y, mi belleza?
Si pudieran ser como yo, entonces sí que podrían hablar de celos.
Mikel estaba recostado en su tumbona, hablando pausado, con una calma calculada: —Eres la más especial, la que realmente me entiende. De mil mujeres, no encontraría una como tú.
—Te consiento demasiado, te cuido, te amo, eso es lo mínimo que te mereces. Pero también sabes, no me gusta que te comportes de manera alocada afuera.
Viviana sintió un f