Mi cuñada siempre había tenido una gran obsesión con la idea de tener un hijo; en lo más profundo de su corazón, deseaba tener un niño que fuera completamente suyo.
Verla tan afectada por este anhelado deseo me partía el corazón.
—Cuñada, a veces siento que eres una mujer muy sabia, pero otras veces, no puedo evitar pensar que estas un poco confundida—, le dije con cierta tristeza.
—Cuando intentaste darle consejos a Luna, lo hacías con tanta firmeza, con tanta justicia... pero ahora que se trat