Patricia, siendo la mejor amiga de María, no podía dejarla sola en ese lugar.
—Está bien, no jugaré más, vamos a tomar un café y a comer alguito.
Patricia le sugirió.
Viviana, con un aire indescriptible, dijo:
—Vayan ustedes, yo voy a responderle un mensaje a ese sujeto tan guapo.
—Viviana, te recuerdo algo, no hagas tantas locuras. Sabes lo aterrador que es Mikel.
Patricia le advirtió muy seriamente.
Viviana, distraída, respondió de manera desinteresada:
—Sí, sí, ya lo sé. Voy a tener cuidado.