—Ahora mismo los envidio muchísimo a todos ustedes. Ustedes tienen una vida, tienen libertad, pero yo, aparte de dinero y belleza, no tengo nada más.
María respondió fríamente:
—Eso lo buscaste tú misma, no puedes culpar a nadie.
Viviana inmediatamente respondió:
—Es cierto que lo busqué yo, pero también fue por necesidad, María. ¿No podrías darme algo de consuelo?
María no dudó ni un segundo solo instante en contestar:
—¡No! Las personas que se lo buscan, no merecen ningún tipo de compasión.
An