—En serio no es nada grave, Natalia. ¿Podrías salir por un momento, por favor?
María intentaba convencer a Natalia para que saliera del cuarto y así poder manejar la situación embarazosa en privado.
Pero Natalia, terca como siempre, se negó rápidamente. En lugar de salir, se acercó más a María, con una expresión de preocupación sincera en su rostro.
—¿Qué te sucede María? ¿Estás bien? Si te sientes incómoda o algo no está bien, por favor, dímelo. No puedes quedarte así sin más ni qué.
María, inc