Le dirigí a Manuel una mirada muy fría y burlona. Pensé entre si: ¿De verdad crees que soy débil solo porque no he respondido a tus provocaciones?
No es que no sepa defenderme, simplemente no me gusta buscar problemas. Pero eso no significa que sea alguien con quien se pueda jugar fácilmente.
Si alguien no me molesta, yo no haré nada. Pero si se atreven a atacarme, definitivamente le devolveré el golpe.
Aunque esta filosofía pueda parecer algo infantil, es una que me ha servido muy bien hasta ah