—¡Óscar! — Eric apretó los dientes, realmente me odiaba con todo su ser.
Cuanto más enojado se ponía, más satisfacción sentía yo.
Porque, al haber traicionado a Luna, en realidad se lo merecía.
—Aunque te rompas los dientes de rabia, ya no sirve de nada. Ahora tenemos las pruebas en nuestras manos. Si no haces lo que te estamos diciendo, prepárate para que todos tus actos sucios sean expuestos.
—Y lo que Luna quiere realmente no es mucho, esas cosas en realidad siempre le han pertenecido.
—Solo